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LA BASÍLICA PALEOCRISTIANA
"Influido por la tradición judía de la sinagoga, el monumento pagano que sirve de modelo al templo cristiano es la basílica romana y lo es en tal grado que todavía hoy la palabra basílica es sinónima de gran templo. Es edificio de tres naves separadas por columnas por lo general con arquearías que cargan directamente sobre ellas, y testero semicircular. Este sistema de apoyar el arco sobre el capitel de la columna aislada heredado de la arquitectura imperial se generaliza en la escuela bizantina y es de la mayor importancia. A veces entre el arco y el capitel se interpone un grueso ábaco apiramidado que dará lugar al cimacio bizantino.
Aunque el templo cristiano es lugar de reunión de todos los fieles como ya desde los primeros tiempos se establecen distinciones dejan su huella en la organización arquitectónica. Estas diferencias se refieren, sobre todo a los catecúmenos o fieles aun no totalmente iniciados en el conocimiento de la doctrina cristiana y que no pueden presenciar las ceremonias al clero que debe encontrarse aislado del pueblo y aun, dentro de él al clero mayor y al clero menor, a las mujeres e incluso a los peregrinos a los que es necesario proporcionar alojamiento.
Así dentro del testero dedicado en la basílica pagana al magistrado y su séquito y que se convierte en el futuro ábside se coloca el altar, no adosado, como es costumbre desde los tiempos medios sino aislado en forma que el sacerdote pueda celebrar los oficios dando frente al pueblo. El clero mayor toma asiento en el banco semicircular adosado al muro mientras que al clero menor se le destina el centro de la nave central. A veces las naves longitudinales son cruzadas por una transversal dando así nacimiento al futuro crucero del templo medieval. Además aprovechando el desnivel de la menor altura de las naves laterales, se construye sobre éstas otro piso, con galería abierta a la central llamado triforium, y que, por estar reservado a las mujeres se llama también matronium. La basílica cristiana se completa por último, a los pies con un patio o atrio rodeado de galerías de las cuales la inmediata al templo, o nártex está dedicada a los catecúmenos, y las tres restantes a los peregrinos."
ANGULO, D.- "Historia del Arte".-
EISA. Madrid. 1975 (7a) págs. 262-264.
"...La ancha y elevada nave central da casi la impresión de una calle cubierta de una plaza o de un patio. Las arcadas o columnatas ligeras limitan la nave central, pero también invitan a detenerse y a deambular por las naves laterales como en los pórticos de un foro.(...) Sobre la banda del muro delante de las cubiertas a un agua de las naves laterales se extiende la zona decorativa. Las pinturas murales y la ornamentación se continúan en la zona de las ventanas por encima de las naves laterales. Una cubierta con armadura vista o con casetones forma el límite superior de la sala. Las cerchas de madera se tienden libremente de muro a muro apoyándose en los ejes de los soportes. Losas de mármol o mosaicos de piedra para compartimentos ornamentales cubren el suelo. Las naves laterales se iluminan a través de altas ventanas en el muro exterior para la nave central no constituyen zonas oscuras, sino en penumbra gradual."
MULLER, R. y VOGEL, G.- "Atlas de arquitectura"
Vol. l. Madrid 1844. Alianza. págs. 263.
"...las proporciones del edificio no son de ninguna manera deducibles de las paredes y no son perceptibles por un observador inmóvil mediante un cálculo preventivo; el ambiente ha de ser experimentado en su propia realidad, en la tercera dimensión, en el que el visitador está invitado a entrar.
En este proceso dinámico no existe una percepción graduada precisa. La comprensión de un ambiente romano parte de una imagen de conjunto reconocible a primera vista mediante la comparación de unos pocos, simples puntos principales y termina con la percepción de los elementos plásticos a una distancia cercana pero en una iglesia cristiana el conjunto no es dado de ninguna manera, y no existe una jerarquía de elementos que permita representarlo a priori sin haberlo recorrido..."
BENÉVOLO, L.- "Introducción a la arquitectura".
H. Blume.- Madrid. 1983(4a).págs. 83-84