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Babilonia (1º milenio a.C.)
Semiramis, cuya naturaleza la hacía ansiosa de grandes realizaciones y que ambicionaba sobrepasar la fama de su antecesor en el trono, concibió en su mente la idea de fundar una ciudad en Babilonia, y, después de reunir a arquitectos de todo el mundo, a los mejores artesanos y de hacer todos los preparativos necesarios, reunió a dos millones de hombres, procedentes de todo su reino, para completar la obra. Tomando el río Eúfrates como centro rodeó la ciudad con una muralla provista de grandes torres, situadas a breves intervalos; la muralla tenía trescientos sesenta estadios de circunferencia, ...
Haciendo ladrillos cocidos, unidos mediante betún, construyó una muralla de una altura, según afirma Ctesias, de cincuenta brazas,...
... tomó para sí la construcción de un puente de cinco estadios de largo en el sitio más estrecho del río, colocando los pilares cuidadosamente, de forma que se hundiesen doce pies en su lecho. Las piedras de las junturas estaban firmemente unidas entre sí, las reforzó con grapas, y en las junturas de las grapas vertió plomo derretido.
... Este puente, pues, cuya superficie estaba constituida por medio de vigas de cedro y de ciprés y con troncos de palmera de excepcional tamaño, teniendo una anchura de treinta pies, no se considera técnicamente inferior a ninguna de las restantes obras de Semiramis. Y a cada lado del río construyó un muelle muy importante de aproximadamente la misma anchura de las murallas y de ciento sesenta estadios de largo.
Semiramis también construyó dos palacios a orillas del río, uno a cada extremo del puente, siendo su intención que, desde ellos, pudiese observar la ciudad entera y tener las llaves, como en realidad sucedía, de sus partes más importantes. ... Fortificó con soberbias murallas, que se habían construido con grandes dispendios, construidas de ladrillo cocido.
Dentro de este palacio construyó un segundo recinto de forma circular, en ladrillos que, antes de que fuesen cocidos, habían sido gravados con animales salvajes de todo tipo, y mediante un uso ingenioso de los colores, estas figuras reproducían la apariencia real de estos mismos animales; este circuito de muralla tenía una longitud de cuarenta estadios, una anchura de trescientos ladrillos, y una altura, según Ctesias, de cincuenta brazas. Construyó, dentro de estos dos, un tercer circuito que encerraba una acrópolis, cuya circunferencia era de veinte estadios de largo, pero el alto y ancho de la estructura sobrepasaba las dimensiones del circuito interno o medio.
Tanto en las torres como en las murallas había, otra vez, animales de todos los tipos, ingeniosamente ejecutados mediante el uso de colores y mediante la imitación naturalista de los diversos tipos; el conjunto quería representar una cacería, con todo tipo de detalles, de todas las especies de animales, y su tamaño era de más de cuatro codos. Entre los animales, además, estaba retratada Semiramis a caballo y en el acto de arrojar una jabalina a un leopardo, y cerca se encontraba su marido, Ninus, en el acto de lanzar su lanza contra un león próximo. En este muro hizo tres puertas, dos de las cuales eran de bronce y se abrían mecánicamente.
Este palacio sobrepasaba en mucho al de la otra orilla del río, tanto en su tamaño, como en los detalles de ejecución, ya que el circuito de murallas del último, hecho de ladrillo cocido, sólo tenía treinta estadios de largo, y en lugar del ingenioso retrato de animales tenía estatuas de bronce de Ninus, de Semiramis, de sus nobles y también una de Zeus, a quien los babilónicos llaman Belus; sobre la muralla estaban representadas batallas y cacerías de todo tipo, que llenaban de placenteras emociones a todo aquel que las contemplaba.
... Entonces, desviando el curso del río hacia el este, construyó debajo de tierra un pasaje que iba de un palacio a otro; haciéndolo de ladrillo cocido, cubrió las cámaras abovedadas de ambos lados con betún caliente hasta que tuvieron un grosor de cuatro codos. ...
Después de esto construyó en el centro de la ciudad un templo a Zeus, al cual, como ya hemos dicho, los babilónicos llamaban Belus. ...
Había también, al lado de la acrópolis, los Jardines Colgantes, como se les denominaba, que fueron construidos no por Semiramis, sino por un rey asirio más tardío para contentar a una de sus concubinas; ...
VVAA.- Fuentes y documentos para la hª del arte antiguo.
Ed. GG. Barna. 1982. págs. 53-57