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El grabado en madera y en linóleum: Xilografía y linografía

        Este tipo de grabado se basa en la posibilidad de realizar un dibujo en una superficie dura, excavándola. El dibujo realizado directamente sobre la matriz o trasladado a ella puede ser trabajado en relieve o en hueco.

        El material más noble y antiguo es la madera, pero en tiempos recientes (desde hace unos decenios) ha sido sustituido a voces por el linóleum producido industrialmente para otros usos (para suelos, etc.) y más fácil y blando para la talla, de ahí el término linografía.

Guido Giubini en Las técnicas artísticas, coordinado por Corrado Maltese.
Manuales de Arte Cátedra. Madrid, 1973-97. Págs. 235-277

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El grabado en madera y linóleo: xilografía y linograbado.-

         El grabado en madera es la xilografía. Su proceso de elaboración se inicia con la realización del boceto de la obra (etapa inicial en cualquier tipo de grabado), que una vez logrado se calca sobre la plancha de madera y se talla en ella mediante instrumental adecuado (gubias, buriles, etc.), de tal manera que las líneas de dibujo que la tinta imprimirá queden en relieve (o en alto), y los fondos y zonas interiores en hueco. De ahí su otra denominación de "grabado en relieve". Entintada la plancha con un rodillo, se pasa al estampado, que puede realizarse a mano y por frotación, o mediante prensa (o estampados sucesivos, en el caso de usar varios colores).

        El tipo de madera y la forma del corte del "taco" condicionan la tirada. Las maderas blandas o duras, más fáciles o difíciles de trabajar, respectivamente, son a la inversa menos o más resistentes a las tiradas, gastándose por ello antes las primeras.

        El corte del "taco" de madera puede ser "a fibra", es decir, en sentido de las vetas. Lo que produce un más rápido deterioro de la plancha, o "a contrafibra", en sentido transversal al tronco, que permite tiradas más largas, aunque propicia un tamaño más pequeño para la estampa.

        Una variante actual es el "grabado al linóleo" o litografía técnica iniciada hace unos decenios que ha sustituido la madera por el "linóleum" producto industrial. Su talla es más fácil y blanda, aunque no permite la finura de detalle de aquélla.

VVAA.- Introducción general al arte. Ed. Istmo. Madrid. 1980. Págs. 384-394

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La xilografía

        La xilografía (de xilo: madera, en griego) es la técnica de grabar imágenes, imprimiéndolas mediante planchas o tacos de madera. Esta técnica era conocida en China desde el siglo VI y en Europa se desarrolló en los talleres de pintores y tallistas, utilizándose desde principios del siglo XIV para imprimir hojas sueltas con temas devotos y naipes. Su proceso era el siguiente: Se realizaba el dibujo de la obra a grabar y se calcaba sobre el taco o plancha de madera, para tallar sus líneas a continuación, con un cuchillo o buril, vaciando de madera los blancos y dejando en relieve los negros, pues estas superficies salientes eran luego entintadas, para proceder a su estampación. Las maderas utilizadas podían ser blandas (dóciles al tallado, pero poco resistentes para tiradas largas), o duras (como el boj, el peral o el cerezo).

        Después de una primera fase de estampación de hojas sueltas, la xilografía se aplicó a libros impresos con tipos móviles, un nuevo soporte cultural que se instaló en Europa desde la aparición de la Biblia de Gutenberg (c. 1465), aunque su progreso fue moderado, en una sociedad mayoritariamente analfabeta: la tirada media de las ediciones no superó los mil ejemplares hasta mediados del siglo XVI. El libro con ilustraciones xilográficas más antiguas es el alemán Edelstein (Piedra preciosa), de 1461, colección de fábulas compiladas por Ulrich Boner, primera muestra de libro impreso con tipos móviles e ilustrado por procedimiento mecánico, en una senda que conducirá hasta nuestros actuales periódicos y revistas ilustradas. Pero el género que más provecho obtuvo de la técnica xilográfica fue la Biblia Pauperum (Biblia de los pobres), empleada en la predicación y que por estar dirigida a las masas analfabetas otorgaba gran protagonismo a las ilustraciones. De esta función deriva la expresión todavía hoy utilizada de mirar santos, aunque las imágenes de los libros ya no sean sólo religiosas. Pero la xilografía atrajo también a grandes artistas y en 1498 apareció en Nuremberg el Apocalipsis de Alberto Durero (1471-1528), con quince grabados en madera.

        La xilografía, con su producción seriada de imágenes iguales, por ser repetibles mecánicamente, no sólo estuvo al servicio de la función evangelizadora y de la función estética. Sirvió también, desde fecha temprana, a la difusión del conocimiento científico y técnico, desde la botánica a la ingeniería o la arquitectura. Así, cuando Bernhard von Breydenbach peregrinó a Palestina, llevó consigo al artista Erhard Reuwich en funciones de "reportero gráfico", cuyos dibujos fueron luego impresos en madera en Peregrinationes in Terram Sanetam, obra publicada en Magunzia en 1486 y convertida pronto en manual de geografía y guía para viajeros.

Román Gubern.- Medios icónicos de masas. Ed. Historia 16. Madrid 1997. Págs. 9-18

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Grabado y estampación en relieve

        La entalladura es la primera experiencia de grabación por la que se aplica a la representación artística un procedimiento industrial, gracias al cual pueden multiplicarse las imágenes. En sus primeros momentos las estampas producidas por este medio eran obras de arte religioso y con carácter didáctico; más tarde difundieron pinturas, esculturas y hasta obras arquitectónicas. La complejidad del procedimiento técnico de este tipo de estampación, unido al carácter divulgativo que tuvo en sus comienzos, hizo que estos múltiples tuvieran desigual valoración, pero hoy son muy apreciados.

        Las estampas obtenidas gracias a la entalladura se logran partiendo de un; soporte de madera cuyo tronco es cortado en el sentido de las vetas (grabado a la fibra o a hilo), luego despiezado y preparado en tacos. Para conseguir una excelente estampación el proceso de elaboración del taco requiere una gran habilidad manual y capacidad artística. La madera debe ser dura, muy seca y compacta, con pocas vetas: el boj es la más indicada si bien se consigue efectos espectaculares con matrices más blandas. La superficie, después de lijada, es incisa con gubia, cuchilla (de hoja corta), formón, escoplo, etc., siguiendo el dibujo trazado sobre ésta partiendo de un cartón: éste se dibuja a lápiz y se repasa con tinta, trasladándolo humedecido), quedando invertido en el taco y retornando a su forma original en la estampa. Las zonas que deben quedar en blanco en la estampación son rehundidas, dejando las otras en relieve, las cuales se proyectarán en negro. El entintado de la matriz se hacía primero con brochas o muñecas, más tarde se utiliza el rodillo, cilindro con un alma de madera recubierto de piel, franela o goma con empuñaduras laterales. La estampación en una hoja humedecida se lleva a cabo en un principio por frotación, pronto se generalizará la prensa vertical y posteriormente el tórculo.

        Se debe denominar entalladura al método usado hasta el siglo XIX y grabado a la fibra desde entonces. Los tacos de ambos procesos sufren un temprano desgaste por lo que las primeras tiradas son las más pulcras.

        Debido a este fenómeno pronto fue empleada la madera cortada a la contrafibra (o a la testa), es decir, en sentido transversal a las vetas del tronco. Su capacidad de multiplicación es descompensada por ser las piezas siempre de pequeño formato. Estas características son propias de la xilografía (wood engraring) — término acuñado en el siglo XIX— que también se diferencia de la entalladura en que se utiliza el buril debido a la dureza del taco dejando surcos muy finos. Es el inglés Bewick (1753-1828) quien crea el sistema que se utilizará posteriormente. En la xilografía contemporánea, con un tampón o rodillo se extiende la tinta sobre la matriz, la cual se distribuye con precisión utilizando un cristal, obteniéndose impresiones de gran nitidez. Hoy para la estampación se manejan presas mecánicas (las hojas de papel se enrollan en un cilindro, por lo general de caucho sintético, que gira sobre la matriz), si bien por influencia oriental ocasionalmente algunos artistas siguen practicando la impresión manual, utilizando hojas de gran calidad como el papel japonés.

        Como derivación del grabado a la fibra se debe de considerar la linografía. En este procedimiento se utiliza una plancha de linóleo como soporte de la entalladura. Debido a que es un excelente absorbente de la tinta se logra en la estampación un sentido compacto de las masas. Fue utilizado por Matisse y Picasso, consiguiendo estampas de hermoso cromatismo; también lo practicaron los grabadores gallegos de la primera mitad de este siglo.

        Durante el siglo XIV y en los inicios del siguiente las estampas conseguidas por la técnica de la entalladura generalmente eran coloreadas a mano, intentando rivalizar con la miniatura. Posteriormente tanto en libros como en estampas sueltas se extendió el gusto por la monocromía. La perfección de la estampación era estimada por la belleza de los blancos y los negros. En el siglo XVI se buscan efectos acuarelados. Ello era acentuado utilizando papeles coloreados. Así, en Alemania se puso de moda la técnica del camaieu (camafeos), en la que se emplean dos matrices, una de ellas para el color, otra para los contornos. Se usaron varias matrices para cada color a fin de conseguir una estampa coloreada, para lo cual se recurría al método de fijar en las matrices referencias que debían coincidir (registro).

        En Italia se buscaron efectos de claroscuro con varias matrices —en cada una se talla parte del dibujo— destacando Ugo da Carpi. Beccafumi (hacia 1486-1551) empleó un sistema de grabación mixto, combinando una matriz de cobre con tacos que colorea, logrando estampas muy expresivas. Entre los entalladores que practican la policromía hay que citar a los alemanes Durero, Holbein el Joven (hacia 1497-1543) y Graf. Los dos últimos entremezclan la talla de relieve con el hueco consiguiendo una estampación blanca sobre fondo negro.

        Hacia 1600 se inicia en Japón una auténtica entalladura coloreada. Su técnica es compleja, pues se emplean múltiples tacos de maderas blandas, consiguiéndose bellos efectos cromáticos. El juego de herramientas era semejante a la occidental, si bien el cuchillo japonés difiere, y también se utiliza el martillo de madera. En las primeras grabaciones se emplea tan sólo la tinta china. Lentamente se van usando los pigmentos llegando en el siglo XIX a conseguir una extensa policromía. Los papeles son variados, de gran calidad, acudiendo al arroz y otros componentes en su fabricación. Cuando no está encolado de origen se le impregna de esta materia. Los dibujos se llevan a cabo previamente sobre papel cebolla, con gran precisión, después de humedecidos, se superponen a la matriz. Ejerciendo cierta presión sobre el papel y efectuando un movimiento giratorio se logra la estampación. Entre los más importantes grabadores destacan Hiroshige, Utamaro y Okusai.

        El progreso técnico, las influencias medievales y las orientales hacen que en el siglo XIX la xilografía adquiera un gran desarrollo. De este modo, Gustavo Doré (1832-1883) con la ayuda de sus colaboradores ejecuta un gran número de estampas en las que se colorea ligeramente la matriz, lo que le da un efecto arcaizante a la vez que de modernidad. En Inglaterra William Morris, precedido por las experiencias de Blake (1757-1827), en el marco del movimiento Arts and Crafs, crea una conciencia de trabajo artesanal donde el grabado xilográfico, y también el calcográfico, cobra nueva vida. A fines de siglo la imitación de la estampa japonesa abre nuevas vías en las técnicas xilográficas. Las primitivas técnicas son retomadas por Gauguin y los Nabis, utilizando papeles muy finos que presionan sobre las matrices donde las irregularidades de la madera se integran en el proceso creativo. Normalmente estas estampas eran retocadas con temple o acuarela. Los expresionistas centroeuropeos también recuperan la tradición germánica del grabado en relieve, destacando algunos miembros de Die Brücke, como Kirchner.

 J. Rivera, A. Ávila y M. L. Martín Ansón.- Manual de técnicas artísticas.
Ed. Historia 16. Col. Conocer el arte. Madrid 1997. Págs. 191-200.

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