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Los Tetramorfos

        Es una manifestación del principio de cuaternidad, ligado a la idea de situación (como el ternario a la de actividad) y a la intuición del espacio como orden. En el tetramorfos cristiano, como integración de los cuatro símbolos de los evangelistas, hemos de ver la más pura, la verdadera expresión de esta antiquísima idea universal. En la cultura megalítica, reflejando posiblemente tradiciones que se pierden en la más remota Antigüedad, se conoció la lucha de los dioses contra los monstruos que, desde el principio de la creación, intentaban devorar al sol. Las deidades, para conservar el orden creado, al transformar en cosmos el caos, dejaron al león en la montaña celeste y pusieron cuatro arqueros (en los puntos cardinales) vigilantes día y noche para que nadie pueda trastornar el orden cósmico. (...). El tetramorfos expresa los aspectos benévolos del "orden" espacial, a igual distancia del «centro» (...) existiendo en el centro una quinta donde dominaba el jefe supremo, como el Pantocrátor entre los cuatro símbolos. Esta analogía, de momento, expresa sólo la fuerza e integridad de un sentimiento de ordenación espacial que deriva, según Jung, de principios espirituales y psicológicos, que eligen el modelo del tres o del cuatro según se muestren adecuados a las nociones de actividad e interior o de pasividad y situación. La forma completa de esta ordenación da el cinco: cuatro con el punto central, a veces expresado como círculo o mandorla almendrada; ...

        Antes de volver al tetramorfos cristiano, transcribimos de Schneider algunas nociones concernientes al orden cuaternario en China. Dice así: «En el Ta-tai-li el filósofo Tsen-tse distinguió, conforme a la costumbre china, cuatro animales destinados al servicio del santo: dos de estos animales, con cabello y plumas, proceden del elemento Yin (femenino, pasivo) y llevan piel, coraza o escamas. En esta disposición, reflejan claramente los cuatro elementos (correspondiendo el centro a la quintaesencia, o al espíritu): aire, fuego, agua, tierra. Otro grupo cuadriforme de animales se manifiesta en el arte sumerio. Se compone de león, águila y pavo real sobre el dorso de un buey. El Libro de los Muertos menciona en cambio un grupo de tres seres con cabezas de animales y otro con cabeza humana orejuda (como algunas que aparecen en pinturas románicas).

        Asimismo, la visión de Ezequiel enumera el león, el águila, el buey y el hombre. En la iconografía innumerable sobre la visión de Ezequiel hubo de influir la tradición oriental, en particular las representaciones egipcias. Los cuatro seres místicos de la tradición cristiana suelen ser el león, el águila, el buey y el hombre (alado). (...) Las ilustraciones bíblicas no guardan siempre el orden prescrito en los textos sagrados. San Jerónimo cristalizó la fórmula (de equivalencias significativas): león, resurrección; águila, ascensión; hombre, encarnación; buey, pasión. Confrontando el antiguo grupo cuadriforme mesopotámico, arriba citado (león, águila, buey, pavo real), con el grupo de Ezequiel (león, águila, buey, hombre), llegamos a la ecuación: pavo real = hombre (...). La ordenación espacial dada por Ezequiel es la siguiente: el león, abajo, a la derecha; el hombre, arriba, al mismo lado; el buey, abajo, a la izquierda; el águila, arriba, al mismo lado. Aplicando los principios del simbolismo espacial, en que lo superior aparece siempre como sublimación de lo inferior - psicológicamente - y lo que se halla a la derecha como expresión consciente, mientras lo de la izquierda concierne al inconsciente, veríamos al hombre alado como sublimación del león, al águila respecto al buey.

        Según la doctrina esotérica, en sus interpretaciones simbológicas, los cuatro seres significan lo siguiente: águila (aire, inteligencia, acción); león (fuego, fuerza, movimiento); buey (tierra, trabajo, resistencia, sacrificio). El hombre alado, interpretado como ángel, simboliza la intuición de la verdad. Según Lévi, unos «discípulos de Sócrates» sustituirían el águila por el gallo; el león por el caballo; el buey por el carnero. Esta última sustitución se explica por la vecindad de los signos zodiacales Aries, Tauro. La primera por el carácter aéreo de ambos animales. Las correspondencias, recordémoslo, no son identidades, sino analogías, es decir, relaciones íntimas o preferentes asociativas derivadas de la colocación y afinidad natural dentro de las «series». Por ello, todas las significaciones atribuidas al tetramorfos sirven como explicación de sus posibilidades alusivas, a la vez que del complejo mecanismo de la ordenación de cualidades. En el simbolismo cristiano, las atribuciones de los seres simbólicos a los cuatro evangelistas (como arqueros que defienden la verdad y el orden de Cristo - centro - son: san Mateo, hombre alado; san Marcos, león; san Lucas, buey; san Juan, águila.

Juan Eduardo Cirlot.- Diccionario de Símbolos.
Ed. Lábor. Colombia. 1995. 435-436.